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Kiribati

Kyoto

Kyoto Salió a la niebla exterior.
Tomó el monorrail a una hora muy temprana, cuando la marea humana aún no había comenzado a formarse. Después caminó entre los templos de Kyoto, mojándose el bajo de los pantalones en el rocío.
No le importó.
Se sentó en un banco de madera, junto a un almendro.
Pensó que los pájaros llevan una vida absurda sin saberlo.
Pensó en su propia vida.
Pensó en quedarse allí sentado para siempre, mirando los crisantemos; escuchando el murmullo de los recitados de los monjes y el tañido perfecto de las campanas de bronce.
Pero luego irrumpieron los rumores del día, los autocares llenos de turistas y el griterío de las niñas de uniforme.
Así que cogió su portafolios y se marchó.

No olvidó anotar en su agenda olvidarlo todo.

(Imagen: "Tres mundos" de Escher)
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4 comentarios

Kiri -

Esa mujer, la Coppola, tiene el don de la belleza. Hacía mucho que yo no disfrutaba tanto contemplando un rostro, una expresión, una iluminación sobre las cosas.
Me llevó al cine mi joven compañera de piso, alias hija: toda una cinéfila.

Sí, Bambi, yo creo que la mente necesita descanso de vez en cuando, igual que el cuerpo. De hecho lo necesita, sí.

Bambolia -

La tengo pendiente. Me apetece mucho verla. La otra de Sofía Coppola me gustó mucho. No sé qué de las vírgenes suicidas... todo un espectáculo de recogimiento.

Anotaré en la agenda eso de no pensar. Creo que es una buena receta.

Kiri -

Bueno... Ayer vi una peli ambientada en Japón. Me quedé alucinando.
Una maravillosa película, por cierto: la de Sofia Coppola. No consigo acordarme bien del título, algo de Translation.
Gracias, Cini. :)

Cini -

Es hermoso, Kiri. Y con almendros en flor. :)
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