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Kiribati

Yo

Yo Hace mucho, muuuuuucho tiempo, en un lejano país... Cuando aún no se había inventado el huevo Kinder ni las palomitas de microondas, había una niña que se lo creía todo, aunque jamás hubiera sospechado hechos como el que los escoceses, bajo la faldita, llevaran el culo al aire.
Por cierto, esto aún me sigue resultando asombroso.
Con el frío que hace por allí, tendrán sabañones en los huevos las pobres criaturas.
Bueno, me estoy alejando del tema.
El caso es que iban fotógrafos por los coles y hacían su negociete sacando retratos a los niños, para que luego los compraran los papás.
A mí me parece que este fotógrafo, el de esta foto mía que me he encontrado en un viejo álbum, y que mis amigos M.J. y R. han tenido la gentileza de escanear, bueno, el fotógrafo éste era bastante bueno.
Aunque la modelo no desmerece, ¿eeeeh?
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36 comentarios

Kiri -

Pues no. No somos máquinas de nada, gracias a Dios, ni somos perfectos, ni lo que vale para uno tiene por qué valer para otro. Estas son sencillas verdades de sentido común, que sin embargo se olvidan con facilidad y que está muy bien recordar de vez en cuando.
Me quedo con la media sonrisa, que decía la Bambi. Es que es muy molona, y es la hora del arrebato narcisista, y hace un día de primavera alborotado, cambiante, azul, verde, blanco, y estoy pensando en comprarme un chal que he visto, bonito de la hostia.
¡Como pa no sonreir, hombre!

Fri -

Es cierto que hay razones para que ellos actuaran así, pero el que sufrió las consecuencias también tiene sus razones para sentir rabia y no tiene por qué reprimirla. En realidad, reprimirla causa aún más daño.

Ellos hicieron lo que pudieron según sus circunstancias, y los que sufrieron las secuelas hacen lo que pueden para superarlas según sus circunstancias, pero no tienen por qué perdonar si no quieren.

Es que no somos seres de piedra ni perfectos. No somos máquinas de aguante y perdón.

Kiri -

Hay que perdonar si uno quiere y piensa que hay que perdonar. Si no, no. Es una decisión libre, individual y personal.
Y no voy a entrar en causas remotas aquí, pero no se trata de lo que creamos. Se trata de la realidad.

La_web_ona -

Es que creo que nunca hubo otras causas que las propias de la vida cotidiana.
Esa generación, la de mi madre, no tuvo tiempo de plantearse otras cosas. Nacieron rodeados del eco de los bombardeos; crecieron lampando de hambre y a su primera madurez se la pasaron de aquí para allá buscando trabajo y procurando prosperar. Fue una mala época para aquella generación y mirándolo friamente mucha gente de aquellos tiempos es más o menos igual.
Pero como también he defendido siempre nos dieron algo muy importante, el poder y el saber para superar las secuelas que en nosotros como hijos dejó esa época.
Nos dieron la valentía y la sabiduria, cada uno a su manera, para revelarnos y dar un gran salto cuantitativo. Somos en el fondo dignos hijos de la dictadura. Entendiendose por dignidad el haber sabido sacar de nuestras vidas el odio político y social a la par que el familiar sin mancharnos las manos de sangre.
No es esconder la cabeza debajo del ala y perdonar sin más. Es perdonar porque hay que perdonar.Ni más mas ni más menos.

Kiri -

Uno de los mejores recuerdos que tengo de mi madre, fue cuando me dijo que se daba cuenta de su mal genio conmigo en el pasado.
Ella lo atribuyó a causas sencillas y muy materiales, de andar por casa; no sé si esas serán las verdaderas causas, pero fue suficiente y más que suficiente.
Creo que hubiéramos llegado a comprendernos si la muerte no hubiera entrado en la danza.
Aún así, mientras estuvo enferma nos acercamos muchísimo, por fin, después de tantos años.
Algo en su educación o en su manera de ser le impedía los gestos afectuosos, excepto con sus nietos; por lo tanto, no hubo gestos afectuosos apenas. Pero encontramos la manera de encontrarnos.
Cuando ya estaba inconsciente, el día antes de morir, le dije que la quería, ya que así lo sentía y necesitaba decírselo, y sonrió desde dondequiera que estuviera.
Esto fue un sello, un pacto y el perdón mutuo. Fue imprescindible.

Kiri -

Pues sí. Y a mí me parece que la alegría y la tranquilidad llegan después de haber asimilado todo eso, no antes, cuando la rabia está enquistada todavía.

Fri -

Creo que Kiri tiene razón. No se trata de rencores sin medidas ni final, sino de poner las cosas en su sitio, y para eso uno necesita saber qué ha sucedido y, si es posible, por qué pudo haber sucedido (aunque los porqués son muy difíciles de encontrar).

Pero el estado de rabia e incluso rencor cuando alguien sabe que, por lo que sea, le han robado la autoestima, es perfectamente natural, sobre todo, mientras se está intentando saber qué ha sucedido. Con la autoestima recuperada las cosas se tranquilizan y se relativizan, pero es un proceso largo y delicado que tiene que pasar también por su parte de rabia. Perder la autoestima no es cualquier cosa, es uno de los peores daños que se le puede hacer a una persona, y lo normal es que esa persona, si tiene fuerzas, reaccione con rabia y se revuelva, porque es peror quedarse toda la vida sin reaccionar. Y por desgracia, es algo corriente, aunque la sociedad haya cambiado.

Kiri -

Censuro tu mensaje, Webo, y queda de la siguiente manera:

De quién es la idea de la represión franquista y su relación con la educación de cierta generación en la familia *******?............

Yo por contra no soy tan taxativa como aquí la Kiri con el resto de la familia. Siempre he defendido que son víctimas de una situación económica, política y social que no les ha dejado más margen que ser como fueron. Cosa que tampoco se les puede recriminar, aunque duela en las carnes propias; fue, es y aún será por un tiempo un mal generalizado.
(Yo es que no hecho la culpas a nadie, las cosas son como son y no merece la pena guardar rencores a algo, o alguien, que ya no tiene remedio)
Que diría yo mismamente, la vida con dos cojones que para un rato que vivimos.......

Kiri -

En resumen: que la niña de la foto era eso: una niña. Que esa niña tenía valores personales y que los intentos de infravalorar esos valores personales, eran más bien problema de quien los hacía, que tenía una visión muy, pero que muy distorsionada de la realidad.

Y, vamos, que ya no cuelan.

Kiri -

"si no reconoces el daño", todo junto sin comas.

Kiri -

Pues no, Webo, no se les recrimina ni se les guarda rencor, pero, si no recononces, el daño tampoco le puedes poner remedio.
Las cosas son como son, como tú has dicho.
Eso decía yo precisamente, que fue un mal generalizado, aunque lo cierto es que los efectos de ese mal son particulares.
La vida con dos cojones, como tú dices, consiste en enfrentarse a la realidad y describirla como es, no en esconder la cabeza debajo del ala.
Y sí que tiene remedio, no los hechos del pasado pero sí sus efectos en el presente y el futuro, que es de lo que se trata.

Kiri -

Bué, tampoco son pa tanto los ojillos.
Pero gracias, cariñazos.

Ericillo -

Sí, sí, más autoestima: ya había oído decir de ojos, jiji por los mundos marumayanos. Menos má que ya te conocemos un poquito más.
Apa, dos besotes, uno en cada ajo.

Esstupenda -

Los golpes en la autoestima era la moda de entonces, y sí que creo que fue/es un problema sociológico. No te contaré de mis cicatrices, de mis heridas aún.
Tienes, al margen de grandes y expresivos ojos una bonita nariz, y un fuerte y hermoso pelo.
besos pa la autoestima.

Kiri -

Besos a todos. Me vuelvo al curro, que esta semana estoy de jefa.

Kiri -

Por cierto, hace tiempo que pienso que, algun día, los psicólogos tendrían que hacer un estudio a fondo de la generación de nuestros padres, de cómo la guerra y la postguerra(sobre todo ésta última, con aquella atroz culpabilización del franquismo) alteraron y desestructuraron su mundo afectivo.
Una generación entera de gente con problemas de esa índole es mucha gente, y se convierte ya en un problema histórico y sociológico.

(Bueno, es que algo marisabidilla sí que soy, jajaaja)

Kiri -

Bueno, en general esas etiquetas que nos ponen de pequeños son lo que son: chorradas vacías de contenido.
No recuerdo que fuera marisabidilla, ni nadie de mi entorno recuerda que lo fuera tampoco. Muchísimo menos petulante: más bien era bastante tímida. Sí que tenía bastante memoria, lo cual, teniendo en cuenta la manera cómo funcionaba entonces lo de estudiar, me servía para sacar buenas notas.
Recuerdo asimismo que tenía muy buenas amigas en clase, porque procuraba ser buena compañera. Algunas siguen siendo amigas mías, aunque las circunstancias nos hayan alejado.
También recuerdo las historias fantásticas que se me ocurrían, aunque esto resultaba más bien una "distracción" y un inconveniente para el cole.

Lo que más recuerdo es eso que escribí al principio: que me lo creía todo, sobre todo si me lo contaban mis familiares más cercanos. Y, por desgracia, lo que más me creía eran las descalificaciones, los golpes en la autoestima.
Creía. En pasado, claro. Luego me he dado cuenta de que, entre los adultos de mi familia, había personas con problemas emocionales bastante graves. Y me dan pena, porque los quería y los quiero, pero no dejo de reconocer con claridad meridiana cómo sus problemas me afectaron a mí, y cómo su visión alterada de la realidad me salpicó a lo largo de muchos años.
Bueno, es lo que ha pasado con muchos niños, nada nuevo bajo el sol.
En estos tiempos me ocupa más la tarea de intentar entender y disculpar. Creo que lo conseguiré. Soy mu cabezona.

Supongo que andamos todos más o menos en lo mismo. Son nuestros deberes, :-))

Bambolia -

¿De qué me suena a mí eso de marisabidilla? Argggg ¡bastante cruz era ser la niña seria de la clase!

Me gusta la foto, Kiri. La medio sonrisa es total, :-)

Fri, eso es rojo pasión, joé, :-))))

Buenos días a tod@s, sigo buceando en la programación de mis amores, a ver qué sorpresas me va a deparar este año mi semana de chute directo en vena de dosis de teatro.

Lo de las trenzas... ays, yo llevaba coletas, y una compañera, Carolina, me estiraba siempre de ellas. ¡Cuántas veces me habré marchado a mi casa llorando por eso! Luego pasaron a peinarme con una sola, pero era lo mismo... A las monjas no les gustaba que llevásemos el pelo suelto... ¡qué reestúpidas estrechas y estreñidas! Ahora que lo pienso, no conservo ningún recuerdo en el que algún familiar viniese a por mí al cole... uyssss!!! tan joven y ya me dejaban ir sola por la vida...

Kiri -

(¿Todavía hay pelusa debajo de la cama?...juas)

Kiri -

Marisabidilla, Webo, con b...

La_web_ona -

Era una niña marisavidilla, repipi y petulante. Si lo sabré yo.

Kiri -

Bueno, pues con el que tú quieras, a mí que más me da, jaja...
Un beso muy grande para ti.

Fri -

Mujer, Nuyerev era un poco mariquitoso. Barishnikov va mejor para el caso. ;-)

Un besazo, reina.

Kiri -

Que descanses entre nubes de algodón, ovejita, y sueñes con Nureyev o algo.
Buenas noches, :-))

Fri -

Bueno, Kiri, los míos no eran muy recomendables, que se diga. En fin.

Fri -

Y voy a lavarme las lanas y a dormir, que mañana a las 6:30 tengo que estar en pie, que tengo combate.

Buenas noches, Kiri, trencitas de oro, qué descanses y duermas muy bien soñando con duendes y tíos buenos.

Kiri -

Joer, anda con la Fri. Cómo mola.
Bueno, los míos es que eran de pueblo.

Fri -

Sí, intelectuales y eso. De la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) Trostkistas.

Kiri -

Hum... Eso huele a rojerío familiar, Fri....;-)

Fri -

Además, hay una mínima diferencia de edad entre nosotras, muñeca.

Fri -

No, en mi época tambien era igual que en la tuya, y todas las niñas hacían la comunión etc. Yo soy un caso "especial". Es que eran muy modernos mis ancestros, y eso.

Kiri -

Bueno, es que yo soy de otros tiempos más antigüitos.

Fri -

Yo no llevé nunca trencitas (qué envidia de trencitas), ni hice la comunión. Tampoco era estudiosa ni aplicada. No he cambiado mucho, la verdad. Bueno, sí, ahora me maquillo.

Kiri -

Excuso decir que era una niña estudiosa y aplicada como pocas...:-P

Kiri -

Esas trencitas me las hacía mi madre y los niños me pegaban tirones. Por esta razón, entre otras, mi infancia fue azarosa cual heroína de Dickens.
Respecto a los ojazos, creo que ya para entonces era miope.
Muchas gracias, reina.

Fri -

Una monada. Estás guapísima, qué ojazos, Kiri. :-)

Me gustan las trencitas esas que llevas.
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