Orillas

arroyo.jpgVivían en las orillas del Gran Río. En orillas opuestas: nunca llegaron a tocarse. Sólo se hablaban, se hablaban mucho, años de conversación acumulados.
Y se miraban, casi siempre sonriendo.
Alguna vez, uno de los dos propuso cruzar el cauce para ir al encuentro del otro. Pero el cauce les parecía demasiado peligroso. Los remolinos, asesinos invisibles, succionaban a los nadadores hacia el fondo, donde sus pies quedaban atrapados entre las algas y ellos jamás volvían a emerger a la superficie, sino que vegetaban como sombras arrastrándose para siempre entre las arenas del lecho.
Al menos eso creían los dos, bien porque lo habían soñado o bien porque los ancianos de sus respectivas aldeas se lo habían relatado.
De modo que transcurrieron los años y ellos jamás se decidieron a cruzar al otro lado.
Cuando llegaron a la edad adulta, comenzaron las ausencias.
Las obligaciones y las pasiones los mantenían lejos de la ribera.
Siempre terminaban volviendo, pero cada vez con menor frecuencia. Y, sobre todo, cada vez coincidían menos. Cuando alguno de ellos se sentía solo, desdichado o enfadado con el mundo, con o sin motivo, añoraba al otro y acudía al Río. Pero justo entonces el otro era feliz en su aldea y ni siquiera recordaba que el Río existiera, más que, quizá, en alguna tenue ráfaga de sueño cuyo recuerdo desaparecía en cuanto despertaba.
Luego terminaron los años del ruido.
Perdieron todo aquello que se suele perder: la juventud, la fuerza, el entusiasmo del amor. Perdieron personas y cosas insustituibles y entonces sí retornaron los dos al Gran Río.
-Una cosecha próspera este año.- dijo uno de ellos a modo de saludo, nada más ver al otro tomar asiento en la hierba de enfrente.
-Para los jóvenes.-dijo el otro.-Nosotros ya hemos terminado con aquel asunto de la hoz.
-Extrañaba estas mañanas en el Río.
-Yo también. ¿Mereció la pena ausentarse de la orilla?
La pregunta quedó sin respuesta, mientras las miradas de ambos ancianos se perdían en las aguas oscuras, como si fueran las de una sola persona.
15/10/2004 21:48

Comentarios » Ir a formulario


Autor: Gru

Un hermoso relato, Kiri. :-)

Fecha: 15/10/2004 23:02.



Autor: Kiri

Gracias, muñeca.
Fluvial más que nada. Es lo que tiene.

Fecha: 16/10/2004 05:30.



Autor: Marieta

Precioso, a veces esta palabra se empequeñece, este es un caso. Besitos y grandes abrazos

Fecha: 16/10/2004 20:30.



Autor: La_web_ona Medina

Despejado en todo la peninsula con leves intervalos nubosos en el País Vasco y Cantabria, altas presiones favorecidas por el estancamiento del anticiclón de las Azores.
Leves precipitaciones en el archipielago Balear con predominio de altas teperaturas y nubosidad transitoria en las Canarias.

Fecha: 16/10/2004 21:06.



Autor: Kiri

Voilá...Las mujeres de mi vida.
Sólo falta mi abuela, jajajaja.

Marieta, se me acaban las vacas, buuaaaaa...:-(

Besos a todas.

Fecha: 16/10/2004 22:33.


Añadir un comentario




No será mostrado.








Kiribati

Dibujando corrientes marinas

Temas



Archivos

Enlaces

Museos

Bitácoras

Antiguallas

Dibujos

Otros


Suscrí
bete a este blog. RSS 2.0 Este Blog ha sido creado con Blogia. Ver derechos de autor . Estadísticas. Admin. [Blogia colabora con 1001 relatos.]