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Aprendiendo a bailarLe seguí por el bosque,imitando sus pasos: su vertiginoso claqué de cascabeles. El numen danzarín pirueteaba sobre cada tocón petrificado, y a mí no me costó nada emularle porque fluí en estado de mercurio. El mundo era una arcana caja de cristal con aristas azules que planteaban inicios de aventuras por un lado y principios matemáticos por otro. Pero cuando llegamos junto al gran árbol negro, el de las ramas que forman espirales y las raíces que nacen del mar de hidrocarburos, El Loco se detuvo y me miró tristemente: -Ahora ve tu sola, niña de la luz imaginaria. Y desapareció detrás de un rayo verde. De inmediato volvimos a empezar y entonces yo era El Loco. La niña de la luz imaginaria me seguía, imitando mis pasos: mi vertiginoso claqué de cascabeles. Y las leves variaciones aleatorias, al cabo de un número de ensayos infinito, resultaron de todo irrelevantes. 07/12/2004 19:50 Comentarios » Ir a formulario
A mi lo que me alucina no es ni el numen ni el himen de la danzarina, sino la capacidad de color que tiene tu blog y por tanto, ni lo dudo, tu vida.
Fecha: 09/12/2004 16:31.
Bueno, a mí de un himen puede alucinarme la rareza de su especie en vías de extinción, jajaja.
Mmmmm....Color. Sólo me sale eso: ¡mmmmmm!. Como relamerme de gusto. Eri, un beso en los pinchos. Fecha: 09/12/2004 16:35. |
KiribatiDibujando corrientes marinas
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