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El viaje que no hicePero no ahora. Ahora prefiero quedarme en casa, escuchando la lluvia en los cristales. Es una decisión. Me quedo en mí. No salgo a buscar nada. Tengo todo lo que necesito, incluso más de lo que necesito. Sólo que no está esa ciudad entre mis pertenencias. Ni lo que la ciudad contiene. Y no está porque, para mí, su precio es demasiado caro. Es la auto-anulación. De la cual no culpo a nadie, por supuesto, ya que soy la responsable de mis auto-anulaciones y de mis auto-lo que sea. En ese viaje hubiera faltado algo esencial en mi equipaje: yo. Sin embargo, para ser del todo sincera, hace un rato he soñado con la ciudad (y con lo que contiene) y ha sido un sueño muy feliz. Tal vez ese es su lugar en mi vida: el sueño. Por lo tanto, escucho a mi corazón y me quedo. Mi corazón, donde vive una niña herida, a la que debo cuidar y proteger. 28/03/2004 22:45 Comentarios » Ir a formulario
Beso, niña herida.
Quedarse en sí es bueno, más de lo que parece. Andamos a vueltas, Kiri. A ver si soy capaz de escribirlo, no encuentro las palabras... un día de estos, quizás. Fecha: 29/03/2004 12:58.
Deseas esa ciudad por lo que contiene o a quien contiene, y te atreves a sacar ese deseo en tu sueño.
Quizás el precio de ese deseo sea muy alto. Quizás ahora eres más consciente de que los deseos realizados cuestan y hay que pagarlos, al contado o a plazos, pero hay que hacerlo. Quizás simplemente sepas que las decisiones más heróicas tengan que ver con el compromiso con una misma. Siempre merece la pena optar por tí, aunque haya que renunciar a ver cumplido el sueño. Fecha: 29/03/2004 13:32.
Desde luego, Esstupenda. Esas decisiones son difíciles, pero siempre, siempre merecen la pena.
Bambi: escribe, reina, escribe. Escribe, que te leo. :-) Besos a las dos. Fecha: 29/03/2004 14:44. |
KiribatiDibujando corrientes marinas
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