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Kiribati

Las Malas Chicas

Las Malas Chicas "Janis Joplin, la cantante de blues de los años sesenta, es un buen ejemplo de mujer cuyos instintos resultaron heridos por las fuerzas que aplastaron su espíritu. Su vida creativa, su inocente curiosidad, su amor a la vida y su actitud irreverente... fueron despiadadamente censurados por sus profesores y por muchas de las personas que la rodeaban en la sureña comunidad baptista blanca de su época, en la que tanto se ensalzaban las virtudes de la "buena chica".
A pesar de que era una excelente estudiante y una pintora de considerable talento, las demás chicas la sometieron a ostracismo por no llevar maquillaje, y lo mismo hicieron sus vecinos por su afición a subir a la cumbre de una rocosa colina de las afueras de la ciudad para cantar con sus amigos y por su interés por la música jazz.
Cuando al final huyó al mundo del blues, estaba tan muerta de hambre (hambre de estima, de creación, de sentimiento) que ya no supo comprender cuándo tenía que detenerse.
...Hay algo en Bessie Smith, Anne Sexton, Edith Piaf, Marilyn Monroe y Judy Garland que sigue la misma pauta de instinto herido que es propia del hambre del alma: el intento de "encajar", su conversión en alcoholizadas, su incapacidad de detenerse.
Podríamos elaborar una larguísima lista de mujeres de talento con el instinto herido... Todas se morían de tristeza, pues estaban hambrientas de alimento espiritual, de relatos del alma, de naturales vagabundeos, de adornos personales de acuerdo con sus necesidades, de aprendizaje divino, de una sana sexualidad."

(C. Pinkola Estés)

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Creo que las "malditas" y los "malditos" fueron patitos feos que no pudieron llegar a verse como cisnes. Las "buenas personas" y las "buenas costumbres" se encargaron de impedírselo con toda eficacia.
Por eso pienso que conviene reirse, muchas, muchísimas veces, de esa gente tan bienintencionada que te señala constantemente lo mal que lo haces todo. Por supuesto, te recrimina por tu propio bien y eso.
Reirse de la propia vocecita interior que te dice lo mismo ya es más complicado, pero también se puede, también.

Aún así, el mundo no ha cambiado tanto como pudiera parecer y todavía, muchos, podemos convertirnos en pequeñas versiones de Janis Joplin.
Ojalá podamos reirnos siempre de lo que está "bien".

(Imagen: Janis Joplin, fotografía de Bob Seidmann)
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10 comentarios

Kiri -

Joer, sí que es fuerte lo de la conexión neuronal bitacorera ésta que tenemos.
Lo que pasa es que somos mentes inquietas y tal, que leemos bastante y algunas veces coincidimos.
Vamos, digo yo.
A ver si es cosa del karma.
O de los astros.:-p
Pues sí, unos cuatro o cinco años es lo que se tarda, creo yo, en pasar página. Justo el tiempo que aprendes a que te entre por un oído y te salga por el otro la reprobación ajena y tú empiezas a saber lo que realmente te gusta hacer con tu vida.
Eso yendo las cosas bien, porque hay quien se queda enganchado de por vida, qué le vamos a hacer.

Gracias por el enlace, lo busco.

Creo que mujer fatal no es lo mismo, no. Estas niñas malas de las que habla la Pinkola tenían una vena autodestructiva poderosa.
Las mujeres fatales (para mí la mejor es la chica de El Halcón Maltés) son despiadadas y van a lo suyo. Su vena destructiva no es auto, al menos aparentemente.
Y luego hay ejemplares mixtos de lo más interesante, como Gilda, la de la peli del mismo nombre.
Son personajes que se me ocurren.
No sé si existen mujeres fatales reales, como esas malas de película. Muchas de las que se puedan considerar así, quizá lo que tienen es mala fama histórica por no haber encajado en el estereotipo de la mosca muerta.
Me bajo ese pdf.:-)

Bambolia -

Y a todo esto... estaba buscando información sobre las mujeres perversas/malas -calificadas por el resto de la sociedad, claro está- porque quería hacer una entrada sobre Isabel Clara Simó, una escritora valenciana que publica en catalán -de hecho vive en Barna y está afiliada, sino recuerdo mal, al Esquerra Republicana-, que se ha especializado -si cabe la expresión- en personajes femeninos, desde la sumisa hasta la perversa y retorcida. El problema es que, salvo el libro de cuentos "Dones" -"Mujeres"- que sí que está traducido al castellano, el resto de su producción no lo está y es una verdadera lástima... A ver si me pongo las pilas y lo publico hoy.

Bambolia -

He leido más sobre el asunto y creo que, aunque la estigmatización es la misma, la calificación de "mujeres malas"/"mujer fatal" no tiene el mismo significado...

El enlace es a un .pdf y se titula: "Renée Vivien y la reelectura de la mujer fatal..." . En la página 38 es donde define lo que en la literatura del XIX se entendió como mujer fatal y comienza hablando de Josefina, la mujer de Napoleón -se ve que no le hacía ni p*** caso al loco bajito-:

http://www.ua.es/cem/publicaciones/08-renee.pdf

Bambolia -

No sé si va a resultar creíble, pero es completamente cierto: llevo como hora y media buscando información sobre las mujeres malas, las pérfidas y perdidas mujeres que no han sabido encontrar el camino de la perfección espiritual... joer, Kiri, esto ya es alucinante. Vengo aquí y veo a J. Joplin y te leo, y quilla, que muu fuerte.

Nunca me ha gustado demasiado el malditismo, aunque pienso que como tal, como movimiento que persigue un fin común, me da la impresión de que es sobrevenido: una etiqueta puesta a una serie de personajes con características similares pero que no tuvieron una idea en común, salvo la de desear ser aceptados, siendo como eran, sin más.

Lo de las mujeres que han sido capaces de romper con todo es tremendo: se necesita mucha fortaleza, mucha. Porque hasta las mujeres que las rodean son incluso más duras, si cabe, que la sociedad en general. Es triste, pero a más de una y más de dos las he oido diciendo eso de que teniendo casa y comida ¿adónde iban ellas a estas alturas? Y claro, el miedo está ahí, es inevitable. Y respetable, leñe, que no sé yo... a mí me costó casi cuatro años -todo el tiempo que duró la relación- acabar con un antiguo novio... me daba pánico el afrontar el sentimiento de culpabilidad y las malas caras y el saberme calificada como mala y retorcida por otras personas...

Conozco tres o cuatro historias de hombres que no son felices pero que no se atreven a dar el paso de romper. Justificaciones: los hijos, el daño que le harían a su pareja -cuando resulta que en esa situación le estás haciendo más daño si cabe-, el saberse solos y el no reconocer que están insatisfechos.

Es curioso, pero estos cuatro hombres han sido capaces de romper la barrera de la fidelidad, se han atrevido a mentir de manera descaradísima para estar con la mujer que habían elegido y sin embargo, no han sido capaces después de dar el paso de finiquitar su relación. Es algo que me sorprende: es como si estuviesen ejerciendo una política de hechos consumados. Yo no digo nada, pero mira... si me pilla con la bola, pues oye... que fíjate... es que me flipa, de verdad. Y luego te lo cuentan a ti, como si el hecho de que una mujer lo sepa, fuese una especie de redención... no sé si por aquello de que se nos supone comprensivas... vamos, que te hacen cómplice de la historia para que veas lo atormentados que están... no sigo, que me pongo de mala leche.

Voy a buscar el enlace del Centro de Estudios de la mujer de la Uni de Alicante que es donde he visto lo de las mujeres malas.

Kiri -

Esto último es broma, claro. Pero sí es cierto que, igual que he conocido casos de mujeres que ha dado el paso de cambiar su vida infeliz, he conocido varios casos de hombres que ni siquiera se atreven a dar ese paso.
Debe ser una especie de pánico al vacío.
Y la verdad es que el momento del salto es terrible, pero coño, siempre se aterriza. A veces magullao, pero se aterriza.

Kiri -

Creo que sólo tenemos que ser un poquito más egoístas. O un muchito más egoístas. Y hacer caso omiso de lo que opine la bandada de patos.
Si algo vale para mí, me gusta y no me hace daño, es que es bueno. Digan lo que digan los demás, como decía Raphael.

Los hombres lo tienen más difícil porque son más torpes. :-P

Kiri -

Mucha gente que ha roto con esa vida tan supuestamente adecuada de lo aprobado socialmente, se siente después, por desgracia, tan sola y tan reprobada que cae con frecuencia en las adicciones. Y más si se trata de personas sensibles, que experimentan el dolor (y el placer) con mucha intensidad.
Se me ocurre una situación que conozco mucho, porque la he visto en bastantes mujeres de mi entorno: una mujer, en cierto momento de su vida, se da cuenta de la infelicidad en la que vive (que antes no quería ver) y decide cambiar de vida, a costa de un enorme esfuerzo.
Aleja de su vida lo que la asfixiaba: un matrimonio insatisfactorio, una familia castrante, una vida sin alegría ni creatividad.
La presión a su alrededor es brutal, y esto lo sé por experiencia. Y, si la mujer es imaginativa, afectuosa y sensible, lo más probable es que, al menos durante los primeros tiempos después de su valiente cambio de vida, pueda ser presa fácil de las adicciones. La peor, la más dañina: la adicción emocional. La adicción a enamorarse, producto, a partes iguales, de la soledad para la que no estamos preparadas (la vivimos equivocadamente como un fracaso, porque así la etiqueta la sociedad) y de un legítimo deseo de amar y de mantener una relación.
Esta es una situación muy dañina que yo he visto varias veces.
Sin embargo, he de decir que personalmente confío mucho en la fortaleza femenina para rehacer lo roto y curar lo que duele.

Kiri -

... El ostracismo real o el ostracismo de la etiqueta: como eres diferente, eres rara; no se te puede tomar en serio, nunca llegarás a nada... y la más dañina de todas: nadie te querrá.
Se me ocurre un ejemplo terrible, muy actual, y es el de los trastornos alimentarios. Si no cabes en el cánon (nunca mejor dicho lo de cabes), no sirves. No eres válida. No existes.
Pura y simple destrucción del diferente por parte de la manada borreguil.
Y el gran problema del ostracismo es que no estamos preparados para construirnos un hogar propio. No nos han enseñado a crearnos valores que sustituyan a los imperantes y que nos dén seguridad en nosotros mismos, en que no nos estamos equivocando ni somos patitos feos, sino cisnes que un día encontrarán a sus congéneres . Por eso, muchas de las personas que se atreven a romper con la norma, tampoco logran luego quererse a sí mismas lo suficiente como para no autodestruirse. Es el caso de las mujeres que Pinkola menciona.

Kiri -

Hola, Anajim, me alegro de verte por aquí.
Verás, yo pienso que hemos avanzado en cuanto a que ahora, al menos, nos atrevemos a poner en tela de juicio lo socialmente establecido como bueno para las mujeres(y para los hombres, aunque yo prefiero hablar de lo que conozco más de cerca).
Estoy completamente de acuerdo en que personas así, que se atrevieron a ser diferentes, y lo pagaron bien caro, abrieron caminos a la libertad.
Sin embargo, estamos muy lejos aún de ser libres.
Ya no habrá que ser "buenas chicas", pero hay que ser políticamente correctas, equilibradas en los comportamientos, con un físico impecable, trabajadoras que demuestren constantemente su valía excepcional para justificar el gran favor que nos hacen al contratarnos, etc., etc.
O sea, como los personajes de las series televisivas.
El caso es que siempre nos imponen un molde, ajeno a lo que realmente somos y necesitamos para ser felices.
Y el castigo por salirse de él sigue siendo el ostracismo.

Anaijim -

Y por esto que cuentas aquí doy gracias a la vida por haber nacido cuando nací, no antes. La cosa sigue sin estar fácil, pero al menos ahora los patitos feos podemos construirnos nuestro mundillo, gracias a gente como Janis Joplin. Ellas tuvieron que ser "raras" para que a nosotras ahora se nos vea como... ¿normales? Yo es que cuando leo cosas como las que cuentas en éste post no puedo menos que sentir un profundo agradecimiento a las mujeres que se atrevieron a romper moldes.
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