Creencias
Es un error.
Medea parecía que estaba en la inopia, y, un buen día, se hartó de gilipolleces e hizo arder los palacios.
Con toda su gente dentro.
Una escabechina.
Bueno, eran tiempos bárbaros.
Creo que ahora basta con decirle a Jasón:"Hasta aquí y ni una más.Ve a que te la pique un pollo". (*)
El mito de Medea tiene mala prensa en nuestra cultura. Un poco bruta sí era, sí, pero, ¿qué mito no lo es?
A mí siempre me ha fascinado porque es uno de los pocos mitos griegos que escenifican la potencia de lo femenino. Lo femenino sabio por excelencia además, que era, para los antiguos, la mujer-hechicera. Lo femenino terrible, poderoso y vengativo. Lo femenino que juzga y condena al mercachifle Jasón por sus triquiñuelas.
Su lectura ha de hacerse no desde parámetros morales, completamente ajenos a la cultura en que se formó, sino desde la comprensión del pánico primitivo ante el misterio de lo femenino.
Medea es la madre terrible: la que quita y da la vida a su antojo. Ante la magnitud de ese personaje, el argonauta parece insignificante.
Personalmente, albergo cierta simpatía por Medea. No sé si se notará. :-)
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(*) Creo, claro.
Porque es que yo, claro, como es que no me entero de nada..
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Imagen. Un mito recrea a otro mito: la Callas en Medea.
El pintor está pintando una flor. Pero él no sabe que no es más que la fotografía de un pintor que está pintando una flor. El fotógrafo que la sacó y ahora la mira orgulloso y tan ufano jamás descubrirá que él solo es una secuencia, o un fotograma, de la escena final de una película de un director de cine underground.
Hoy (ayer, ya es ayer) he visto almendros florecidos, los primeros.
No había visto Annie Hall hasta anoche.
Je suis une poupée de cire
Te cagas.
¿A quién le importa Kiribati?