Madrid
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Yo no quiero un amor civilizado,
con recibos y escena del sofá;
yo no quiero que viajes al pasado
y vuelvas del mercado
con ganas de llorar.
Yo no quiero vecinas con pucheros;
yo no quiero sembrar ni compartir;
yo no quiero catorce de febrero
ni cumpleaños feliz.
Yo no quiero cargar con tus maletas;
yo no quiero que elijas mi champú;
yo no quiero mudarme de planeta,
cortarme la coleta,
brindar a tu salud.
Yo no quiero domingos por la tarde;
yo no quiero columpio en el jardín;
lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas
y matarme contigo si te mueres
porque el amor cuando no muere mata
porque amores que matan nunca mueren.
Yo no quiero juntar para mañana,
nunca supe llegar a fin de mes;
yo no quiero comerme una manzana
dos veces por semana
sin ganas de comer.
Yo no quiero calor de invernadero;
yo no quiero besar tu cicatriz;
yo no quiero París con aguacero
NI TE QUIERO SIN TI.
No me esperes a las doce en el juzgado;
no me digas "volvamos a empezar";
yo no quiero ni libre ni ocupado,
ni carne ni pecado,
ni orgullo ni piedad.
Yo no quiero saber por qué lo hiciste;
yo no quiero contigo ni sin ti;
lo que yo quiero, muchacho de ojos tristes,
es que mueras por mí.
Y morirme contigo si te matas...
(Joaquin Sabina- Antonio García de Diego - Pancho Varona)
Jugaremos a ser caballeros antiguos.
A golpe de lanza, a quebrar el silencio.
A morir con honor
protegiendo a los débiles
y humillando al soberbio.
A mirar lo terrible de un rayo de luna
sobre un filo de acero.
A dormir en el suelo.
A galopar en los bosques oscuros
sin pactar con el miedo.
Y aprenderemos a perderlo todo
con tal de ser libres
y ganar el tiempo.
También aprenderemos:
A conversar con lobos.
A leer en las hojas de arce.
A escuchar el crepitar del fuego.
A tender emboscadas.
A custodiar espantosos secretos.
A rescatar verdades escondidas.
A callar durante años y años.
A saber soportar el silencio.
Y después, en la playa sentados,
contaremos historias
para todo el que quiera saber
cómo fue que aprendimos el juego
de ser caballeros.
(A. marzo de 2004)
Ahora que empieza la primavera del 2004, recapitulemos.
no creo en el matrimonio
no creo en los gobernantes
no creo en los vendedores
(tampoco en los vendedores de sí mismos)
no creo en las religiones
(hablando de vendedores)
no creo en las letras de las canciones de amor
no creo en la compañía de quienes no soportan la soledad
no creo en el amor de quienes no soportan la falta de sexo
no creo en los príncipes azules
no creo en el olvido
no creo en lo obvio
(es demasiado obvio)
no creo en las operadoras de telefonía
no creo en El Corte Inglés
no creo en las buenas intenciones de mis jefes
no creo en las explicaciones globales sobre el mundo y su funcionamiento
no creo en las explicaciones globales sobre la vida y su funcionamiento
(no existe libro alguno de instrucciones para tales cosas)
no creo que nadie sepa más que yo sobre mí misma
Creo en:
ciertas jóvenes personas que portan mis genes
escribir
el sexo
el ron Habana con cola cola
mi mejor amiga
la música
la ropa interior con transparencias
los jacuzzis
el aroma a té verde
las pelis de miedo
alguna hermosa gente que voy encontrando por las esquinas de la vida
viajar a Barcelona
(esto ocurrirá muy pronto :-))
el fin de la jornada laboral
reirme de cosas sin importancia
la gente, cuando está dispuesta a cambiar las cosas
la gente, cuando es sólo buena gente
la gente, cuando tiene una buena historia que contar
Y en muchas cosas más, que ahora no recuerdo, pero que suelen llegar detrás de mí como la estela de un cometa...
Si es cuestión de confesar,
no sé preparar café
Y no entiendo de futbol.
Creo que alguna vez fui infiel
Juego mal hasta al parques
Y jamás uso reloj.
Y para ser más franca, nadie
Piensa en ti como lo hago yo
Aunque te dé lo mismo.
Si es cuestión de confesar
Nunca duermo antes de diez
Ni me baño los domingos.
La verdad es que también
Lloro una vez al mes
Sobre todo cuando hay frio.
Conmigo nada es facil
Ya debes saber
Me conoces bien.
(Y sin ti todo es tan aburrido)
El cielo está cansado ya de ver
La lluvia caer
Y cada día que pasa es uno más
Parecido a ayer
No encuentro forma alguna de
Olvidarte porque
Seguir amandote es inevitable.
Siempre supe que es mejor
Cuando hay que hablar de dos
Empezar por uno mismo.
Ya sabrás la situación
Aquí todo esta peor
Pero al menos aun respiro.
No tienes que decirlo
No vas a volver
Te conozco bien.
(Ya buscaré qué hacer contigo)
El cielo está cansado ya de ver
La lluvia caer
Y cada dia que pasa es uno más
Parecido a ayer
No encuentro forma alguna de
Olvidarte porque
Seguir amandote es inevitable.
Siempre supe que es mejor
Cuando hay que hablar de dos
Empezar por uno mismo...
(Shakira, Inevitable)
-Imagen.: "The Siesta", Frederick Arthur Bridgman, 1878. (Smithsonian)
...que acompasa al silencio y al sonido, como a una pareja de bailarines que se deslizan sobre el mármol de un palacio abandonado,
...que desgrana el significado preciso y exacto del amor sin emplear una sola sílaba para ello,
...que trae a la memoria los jardines que nunca vimos con los ojos, la infancia que no vivimos más que entre las brumas doradas del sueño, los cuentos que nunca sabremos contarnos con palabras porque son tan deslumbrantes que éstas no pueden abarcarlos?
¿Qué tiene un piano, que sus notas te están dibujando ahora mismo a ti, aquí al lado?
(Imagen: Diane Romanello, "The garden of the friend ship")
Anoche soñé que me dejaba caer por una catarata.
Catarata que era una perfecta cortina de espuma; cortina de espuma que ocultaba bajo la roca de su precipicio asombrosos tesoros; asombrosos tesoros a los que no se podía acceder porque revelaban antiguos secretos; antiguos secretos que mi abuela escondió en el fondo de baúles de cuero; baúles de cuero repletos de cosas sin nombre; cosas sin nombre muy bien ordenadas en columnas de cajitas de cartón; cajitas de cartón forradas con las páginas amarillentas de un periódico de 1912; periódico de 1912 que explicaba detalladamente la catástrofe del Titanic.
Y yo me deslicé, abajo, abajo, abajo, igual que en un tobogán, por la algarabía salvaje del torrente.
Me sacudió la risa cuando crucé un arcoiris suspendido a mitad del trayecto.
Empapada en aquella tela de araña de gotitas minúsculas, comencé a escuchar "Papagena, Papageno", que interpretaban artistas flotantes completamente desconocidos, con los rostros cubiertos por máscaras de plumas multicolores.
Sonreí mirando hacia el vacío que comenzaba más allá de las puntas de mis pies, para descubrir que mi tobogán de espuma terminaba en un lago color añil; lago color añil en cuya orilla se hallaba sentado mi abuelo sobre su silla de anea ( hojeaba un periódico de 1912 en el que aparecía la noticia de la catástrofe del Titanic); silla de anea gemela de otra sobre la que yo trepé enseguida para poder asomarme a lo alto de un armario con espejos; armario con espejos en cuya cima descubrí el nacimiento de un río habitado por peces hechos de aire y por pájaros hechos de agua; pájaros hechos de agua que volaron en el horizonte sobre una gran catarata.
Y llegué, jugando en la corriente, hasta esa catarata; me acordé de todas las maravillas que iba a encontrar si saltaba, e inmediatamente lo hice.
Para luego poder soñarlo.
La semana pasada, alguien susurró una canción en mi oído.
Una tonta cancioncilla de amor.
Esa de "tú eres mi consentida, la niñita de mis ojos..."
Bah, un soniquete.
Y él canta muy mal, bah...
Bah, bah...Pamplinas.
Cuando me acuerdo de aquella tarde, veo florecer los nenúfares dentro de mis ojos cerrados. Me escucho, me veo, me toco, me siento, y soy tan dulce como una isla de fresas y mango, rodeada de un mar de mistela.
Más, aún más que antes.
No es el de la imagen. En realidad es más bonito -o a mí me lo parece-, pero bueno, guarda cierta similitud.
Es el Eros Funerario del Museo Arqueológico Nacional, en Madrid. Se encuentra en una pequeña sala, que es apenas un rincón de transición entre otras dos muy grandes. Un rincón del Museo tranquilo y poco frecuentado, que le va muy bien.
La cartela informa:
"Eros Funerario, siglo I, Elche (Alicante). Estatua de un Eros alado dormido, representación alegórica del sueño eterno de la muerte. Descansa sobre la clava y la piel de león, atributos de Hércules, aquí como símbolo del triunfo sobre la muerte que otorga la recompensa de la inmortalidad".
"Hay que tener cuidado con la gente herida. Es peligrosa: sabe que puede sobrevivir"
(Juliette Binoche en la película "Herida")
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Tengo una herida.
Es antigua.
Es profunda.
Sus bordes son dentados.
Su forma es la de una hoja de sauce.
Su color es el mismo de la flor de pasión.
Tiene nombre, pero ese nombre no os diría nada, porque sólo se trata de un balbuceo: ni vosotros ni yo lo recordamos ya.
Es mi herida.
Mi más preciada posesión.
La necesito para hacer nacer la risa. Y el llanto.
Cuando llegue el día en que no me duela, miraré a mi alrededor y sabré que he muerto.
Nunca le gustó a nadie vivir en el exilio.
Pero vivir en el exilio de tu mirada ausente,
con tu cabeza vuelta siempre hacia otro lado
tan terco como un niño caprichoso
que sólamente anhela lo que no vale nada
tan sólo porque brilla -o parece que brilla-
es... ¿cómo lo diría?... Es demasiado exilio.
¿Sabes?: para vivir así,
es mejor que ya empiece a aparejar las naves
y que zarpe enseguida hacia el ocaso.
Sé que navegaré con el viento en las velas.
Seguro que hallaré las islas misteriosas.
y en ellas viviré increíbles aventuras.
Y cantaré canciones a la brisa marina,
mientras empuño mi timón con fuerza.
Y veré ciudades soñadas, con cúpulas de oro.
Y archipiélagos como barcos de esmeralda,
anclados entre los arrecifes de coral.
Y oiré las misteriosas voces de sirena
desde lo más recóndito de los acantilados.
Y que no te recordaré nunca para nada.
Seguro.
Pero, si resultara que no hubiera nada de eso,
ni islas, ni sirenas, ni ciudades, ni brisa,
al menos me recostaré en cubierta por las noches,
mirando a los puntitos de la Osa Mayor,
y al poco me quedaré dormida
no pensando absolutamente en nada.
Y ahora ya es la hora de partir.
Buena travesía.
Hay quien cree que los personajes mitológicos están de adorno.
Es un error.
Medea parecía que estaba en la inopia, y, un buen día, se hartó de gilipolleces e hizo arder los palacios.
Con toda su gente dentro.
Una escabechina.
Bueno, eran tiempos bárbaros.
Creo que ahora basta con decirle a Jasón:"Hasta aquí y ni una más.Ve a que te la pique un pollo". (*)
El mito de Medea tiene mala prensa en nuestra cultura. Un poco bruta sí era, sí, pero, ¿qué mito no lo es?
A mí siempre me ha fascinado porque es uno de los pocos mitos griegos que escenifican la potencia de lo femenino. Lo femenino sabio por excelencia además, que era, para los antiguos, la mujer-hechicera. Lo femenino terrible, poderoso y vengativo. Lo femenino que juzga y condena al mercachifle Jasón por sus triquiñuelas.
Su lectura ha de hacerse no desde parámetros morales, completamente ajenos a la cultura en que se formó, sino desde la comprensión del pánico primitivo ante el misterio de lo femenino.
Medea es la madre terrible: la que quita y da la vida a su antojo. Ante la magnitud de ese personaje, el argonauta parece insignificante.
Personalmente, albergo cierta simpatía por Medea. No sé si se notará. :-)
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(*) Creo, claro.
Porque es que yo, claro, como es que no me entero de nada..
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Imagen. Un mito recrea a otro mito: la Callas en Medea.
EVANESCENCE
"My Immortal"
I'm so tired of being here
Suppressed by all my childish fears
And if you have to leave
I wish that you would just leave
'Cause your presence still lingers here
And it won't leave me alone
These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase
When you cried I'd wipe away all of your tears
When you'd scream I'd fight away all of your fears
I held your hand through all of these years
But you still have
All of me
You used to captivate me
By your resonating light
Now I'm bound by the life you left behind
Your face it haunts
My once pleasant dreams
Your voice it chased away
All the sanity in me
These wounds won't seem to heal
This pain is just too real
There's just too much that time cannot erase
I've tried so hard to tell myself that you're gone
But though you're still with me
I've been alone all along
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Estoy tan cansada de estar aquí
reprimida por todos mis miedos infantiles
y, si te tienes que ir,
quisiera que simplemente te fueses
porque tu presencia aún perdura aquí
y no me dejará sola.
Estas heridas no parece que vayan a sanar,
este dolor es simplemente demasiado real,
hay simplemente demasiado que el tiempo no puede curar.
Cuando tú llorabas, yo secaba todas tus lágrimas.
Cuando tú gritabas, yo alejaba todos tus miedos
y cogí tu mano a través de todos esos años
pero tú todavía lo tienes todo de mí.
Tú solías fascinarme con tu resonante luz,
pero ahora estoy limitada por la vida que dejaste atrás.
Tu rostro ronda por mis , a veces, agradables sueños.
Tu voz sacó todo lo bueno de mí.
Estas heridas no parece que vayan a sanar,
este dolor es simplemente demasiado real,
hay simplemente demasiado que el tiempo no puede curar.
Cuando tú llorabas, yo secaba todas tus lágrimas.
Cuando tú gritabas, yo alejaba todos tus miedos
y cogí tu mano a través de todos esos años
pero tú todavía lo tienes todo de mí.
He intentado tan duramente decirme a mí misma que te has ido,
y aún así tú todavía estás conmigo.
He estado sola desde el principio...
(Amy Lee & Ben Moby)
http://cdnd.winduprecords.com/evanescence/video/immortalvid_lrgstrm.wmv
Salió a la niebla exterior.
Tomó el monorrail a una hora muy temprana, cuando la marea humana aún no había comenzado a formarse. Después caminó entre los templos de Kyoto, mojándose el bajo de los pantalones en el rocío.
No le importó.
Se sentó en un banco de madera, junto a un almendro.
Pensó que los pájaros llevan una vida absurda sin saberlo.
Pensó en su propia vida.
Pensó en quedarse allí sentado para siempre, mirando los crisantemos; escuchando el murmullo de los recitados de los monjes y el tañido perfecto de las campanas de bronce.
Pero luego irrumpieron los rumores del día, los autocares llenos de turistas y el griterío de las niñas de uniforme.
Así que cogió su portafolios y se marchó.
No olvidó anotar en su agenda olvidarlo todo.
(Imagen: "Tres mundos" de Escher)
El pintor está pintando una flor. Pero él no sabe que no es más que la fotografía de un pintor que está pintando una flor. El fotógrafo que la sacó y ahora la mira orgulloso y tan ufano jamás descubrirá que él solo es una secuencia, o un fotograma, de la escena final de una película de un director de cine underground.
Y el director se hará famoso con ella, y ganará muchos premios y honores, aún a pesar de que desconoce que él mismo está hecho con efectos especiales por el ultramoderno ordenador que crea imágenes virtuales que parecen casi de verdad. Computadora que no es más que el delirio literario de un escritor de novelas de ciencia ficción que se desenvuelven sobre la metáfora de la identidad del ser.
Y es así, entonces, cuando nos encontramos lo inesperado al sorprender al propio escritor siendo creado por la polinización de una flor. Y de esta forma descubrimos que la flor era lo único real. Y la flor eres tú, claro.O un arco iris. Sí, claro.
Shes a rainbow
(I. lo escribió)
En cierto páramo de Febrero, me encontré dos pequeñas y estúpidas verdades.
I. Existían cosas que no sería capaz de perdonar nunca.
II. Existían personas de las que nunca sería capaz de despedirme, a pesar de que no pudiera perdonarlas.
Las dos pequeñas verdades estaban peleadas la una con la otra. Porque yo apenas sabía perdonar y apenas sabía despedirme. Y creí que debía decidirme por una de las dos.
Eso creí.
Pero es que estaba demasiado cansada.
Por eso, aquel Febrero fue como un páramo, en exceso vasto y en exceso caliente.
Sigo cansada.
(Imagen.- Axel Hütte, Yuste II)
Aquella noche en Mississippi, una lechuza, una sola lechuza parada en un poste de teléfonos recorta su silueta sobre la luna llena.
El sinuoso camino de tierra pasa junto a cierta vieja y destartalada casa de madera.
Frente a esa casa se detiene un Hispano H6 de 1919, propiedad de los hermanos Samuel y Jebediah O´Flagerthy. Los O´Flagerthy son mellizos, irlandeses, y ambos tienen la mejilla izquierda atravesada por la cicatriz de un profundo corte desde la sien hasta la mandíbula.
Esto último, por pura casualidad.
Se escuchan a lo lejos los acordes de la guitarra de Robert Jhonson, quien, en ese preciso instante, acaba de hacer nacer el blues mientras tocaba en un cobertizo.
Hace unas horas, Robert hizo un pacto con el Diablo. Se encontraron los dos justo en ese mismo camino sinuoso de tierra, junto al poste de la lechuza.
El Viejo le está enseñando a arrancar lágrimas a las cuerdas de una guitarra a cambio de su alma. En realidad el alma de Robert ya estaba condenada. Desconocemos, pues, los motivos del Diablo, aunque sospechamos que sólo quería escuchar buen blues.
O fue, tal vez, pura casualidad.
Mientras la lechuza aguza el oído, muy sinceramente sorprendida por esa extraña música, sale al porche de la vieja casa destartalada la joven Rosemary, camarera en el club de la carretera de Nueva Orleans, que esta noche no ha acudido a su trabajo porque debía entregar un encargo a los O´Flagerthy.
Éstos bajan del auto, se colocan el sombrero, se alisan el traje y le preguntan a la muchacha dónde están escondidas las armas. Ella señala con su dedo índice el granero cercano a la casa, aunque su mirada se dirige inequívocamente hacia la luna .
Después, sonríe a Jebediah.
La lechuza ulula expectante porque sospecha que algo está a punto de ocurrir.
O quizá por pura casualidad.
Samuel se encamina al granero. Pero Jebediah, tentado por las largas piernas de ébano y la sonrisa cómplice de Rosemary, se aproxima a la joven, haciendo caso omiso de la llamada de su hermano. Así es como los mellizos se separan por unos instantes. Profetizó en su nacimiento la comadrona negra Martha Bell que el destino de los O´Flagerthy quedaría sellado cuando, una noche de luna llena en Mississippi, se separaran el uno del otro dieciocho metros exactos, mientras ululara una lechuza y el Diablo hiciera sonar una guitarra en las inmediaciones.
Pero Samuel y Jebediah no lo saben, o lo han olvidado.
O todo se debe a la casualidad.
Y de esta manera, la patrulla del FBI oculta en el granero ametralla sin contemplaciones a Samuel, que muere en ese mismo instante sin haber comprendido absolutamente nada. Jebediah no es ametrallado, ya que, en una rápida reacción, toma como rehén a Rosemary, aunque termina por comprender que su situación resulta insostenible y se entrega al cabo de unos minutos. Morirá en la silla eléctrica, seis meses después.
Cuando ya todos se han marchado, Rosemary, la lechuza y la guitarra de Robert Jhonson aún siguen allí.
La chica se sienta en la mecedora del porche, a contemplar la luna llena.
Piensa en el dinero de la recompensa ofrecida por los gángsters que acaba de entregar al FBI. Y en que no tendrá que volver a trabajar de camarera nunca más, tal y como su abuela Martha Bell,la comadrona de los O´Flagherty, le anunció que sucedería.
Pero todo ocurrió, a lo mejor, por pura casualidad.
(O Isaac y Amelia lo inventaron una tarde de sábado bajo los efectos del Frenadol)
Hoy (ayer, ya es ayer) he visto almendros florecidos, los primeros.
No creo que sea muy normal, claro. Esta bola se está calentando como una patata dentro de un horno. Desaparecen las islas de Oceanía y florecen los almendros el cuatro de Febrero.
La pifiamos.
Pero ha sido un instante mágico y quiero dejar constancia de ello, para cuando lleguen tiempos en que no encuentre nada de magia por ninguna parte. Que llegarán, porque siempre llegan.
He visto los almendros con sus flores y he bajado el cristal de la ventanilla. Y era el atardecer, con el sol ocultándose más allá del ruido, muy lejos. Había música.
He sospechado que era feliz.
Lo anoto aquí para poder leerlo algún día, cuando los almendros ya no tengan flores, cuando parezca que nunca las volverán a tener.
Anoto que, el día cuatro de Febrero de 2004,los almendros de Madrid han empezado a florecer y yo he vivido un momento de felicidad.
No había visto Annie Hall hasta anoche.
El párrafo final, con la voz de Woody en off, me lo guardo pa mí pa siempre.
Cuenta un chiste en el cual un hombre va al psiquiatra y le dice:"Doctor, mi hermano está loco y cree que es una gallina"; el médico le responde: "Bien, ¿y por qué no le ingresa en un manicomio?". A lo cual, el hombre contesta: "Pues porque necesito los huevos".
Woody compara este chiste con las relaciones humanas: muchas veces son absurdas e irracionales, pero...necesitamos los huevos.
Claro que necesitamos los huevos.
¡Eh, pero no cualesquiera huevos! Sólo los frescos.
¿Y si son Kinder, mejor...?
:-))
Pos claro.
Tengo una sensación difusa de cambio inminente, como encontrarme al borde de una frontera invisible, a punto ya de cruzarla sin posibilidad de regreso. O mejor, a punto de descorrer una cortina de tejido muy opaco que no deja ver lo que hay al otro lado.
Las mejores verdades suelen ser las más duras. Duras y perdurables: de una gran calidad, las malditas.
Hace dos años, conocí a una mujer. No en persona, ni tampoco al completo. Me fueron llegando retazos de ella a través de un relato corto que escribió, de algunos mensajes cruzados en un par de foros y también a través del hombre que solía mencionarla.
El cual era el hombre que yo envidiaba de ella, aunque tal vez esta envidia fuera tan gratuita como la envidia suele serlo, y el hombre no mereciera ser tan envidiado.
Luego ella me escribió una carta y así me dí permiso para odiarla.
Hay gente que se muestra, como hay gente que se oculta.
Tal vez ella es de los que se ocultan. Aunque quizá, pensándolo bien, ella sólo se me ocultaba a mí. Y quién sabe si se me ocultaba deliberadamente.
En cualquier caso, los que se ocultan suelen conocer la verdad. Escuchan, leen y no se manifiestan. Y así llegan a saberlo casi todo.
Como en un puzzle, fui reconstruyendo sus piezas en mi mente, pero siempre me faltó la del centro, la que sin duda definiría todo el conjunto. Y esa pieza es una interrogante sin respuesta. Aún después de dos años, sigue siendo una interrogante sin respuesta.
Lo que pasa es que ya no importa la respuesta. Y ahora que no importa, yo intuyo que está a punto de llegar. Y que resultará ser una verdad dura, de esas que permanecen para siempre porque son como una puta losa de granito.
Hace un momento, he releído lo que escribió ella, un siete de abril de 2002:
"Llegó un día de repente, una de esas ráfagas de viento fresco que te hacen respirar a fondo en un momento cualquiera de tu vida en el que se acabó el aire. La vida golpea, golpea fuerte, pero cuando ya estás por los suelos, casi sin fuerzas, de repente, aparece una estrella fugaz.
" Yo he sido testigo de tu destino, lo he vivido en mis propias carnes" dijo ella, con una sonrisa.
Y se abrió una brecha en la oscuridad que tornaba el camino intransitable en un sendero liso, invitándome a seguir galopando por la vida. Una de esas criaturas de las que aprendes: aprendí a reír de nuevo."
Ahora, Diesone, que ya tengo oídos para oir y fortaleza para entender; ahora que la vida me ha pulido como pule el mar a un guijarro y puedo no mentirte al acercarme a ti... dime pues, Diesone, el nombre de la última pieza del puzzle.
O no me lo digas y paseemos.Tal vez.