
|
Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2004. TranslúcidosDesde entonces se dedican a flotar sobre la ciudad de calles vacías, como pequeños dirigibles de cartílago transparente. Son millones pero les sobra espacio para moverse, puesto que ocupan varios kilómetros de atmósfera sobre la vertical de la antigua Madrid. A muchos que les visitaron en el pasado remoto, ya les habían parecido gente libre, aunque indiferente. Ahora son ambas cosas más que nunca. En la extremidad superior derecha de cada individuo se ha ido soldando, con el devenir de los siglos, una diminuta prolongación rectangular. Es su medio para comunicarse, pero hace mucho que dejó de tener teclas, para limitarse a emitir leves chispazos azulados cada vez que el individuo exterioriza uno de sus pensamientos. De todas formas, se trata de pensamientos por lo general futiles. Conversaciones sobre el color del cielo y la velocidad del viento. Si acaso, alguna declaración de amor: pura estética. Todo empezó, aunque apenas lo recuerdan, una de aquellas mañanas crudas y soledadas de domingo, cuando caminaban por El Prado o por El Retiro con su periódico bajo el brazo. Asumieron de pronto su identidad translúcida. Su identidad pacífica y fría. (En las riberas cálidas del mar del Este, los habitantes de la otra ciudad discurrieron unas horas sobre el tema, con prudente racionalidad, y después continuaron ocupados en sus propios asuntos.) Caminata Nocturna He salido a caminar esta noche por el campus de la Universidad, que está enfrente de mi casa.Lo hago muchas veces. Camino deprisa, casi corriendo, con las manos en los bolsillos. Me relaja. Esta noche, como suele ocurrir en Noviembre, flotaba una neblina húmeda que difuminaba el resplandor amarillo de las farolas. Los estudiantes pasaban con sus libros y sus carpetas bajo el brazo, camino de su casa o de la cafetería. Hay árboles enormes en el campus. Están ahí desde que el complejo era un cuartel, construído en el siglo XVIII, y un barrio de casas militares. Sobre todo, hay uno muy grande en el centro del patio al que rodean los edificios de la biblioteca, el auditorio, el rectorado... Ese árbol posee la virtud consistente en que se aclaran las ideas en su cercanía. Como ésta es una época de adaptación a enormes cambios en el trabajo, una época que me agota y que no me gusta nada, aunque me suponga beneficios económicos, por las tardes y por las noches necesito caminar. Cambiar de escenario radicalmente. Ojalá tuviera un bosque más cerca. Pero no hay bosque y por eso frecuento los parques. Necesitaría una brújula al revés, de las que hacen que te pierdas. Pero ¿hay brújula, bosque o escapatoria? Creo que esto no depende sólo de mí. Necesitaría un túnel para evadirme y a esa persona al otro lado; una puerta secreta al Planeta Jardín: no a cualquier jardín, sino a ése. Me harían falta unas horas de diversión allí de vez en cuando. Mucha falta. Después volvería a mis paseos solitarios por la Universidad, a mi rutina tranquila y tranquilizadora. Sin haber alterado ningún paisaje. No soy una persona que guste de alterar los paisajes de los demás. Tampoco creo ser demasiado exigente. ¿Lo soy? El árbol del campus me ha dicho que no, que en absoluto lo soy. Quiero ser una bailarina balinesa Quiero ser pequeñita, morena,sinuosa y con los ojos rasgados. Ostentar kilométricas uñas y bailar con la cabeza,chium chium, como si se me fuera a descoyuntar el pescuezo. Llevar pagoda portátil encima del moño. Poner cara de om cuando lleguen los guiris y sacarme una pasta por la Gracia de Buda. Practicar sexo tántrico -de vez en cuando- con el que toca el ukelele en la orquesta. Es que toca muy bien el ukelele y le da mucha marcha a la danza sagrada. Tener una tía vendedora de cocos natural de un pueblo de la provincia de Kuta, que viva en una cabaña con porche para que yo me relaje en su hamaca cuando no pueda más del estrés. Que me secuestren los piratas de Java, y que luego me rescate el del ukelele, (quien se parece a Johnny Depp, por supuesto) pero no antes de que el capitán corsario me haya enseñado el tatuaje secreto. Y lo mejor de todo: librar los lunes. Que para eso me he pasado el fin de semana meneando la pagoda, chium chium, ahora a descansar en el chalet de mi tía y que me columpien el pirata y Johnny uno a cada lado de la hamaca mientras vemos el concierto de Queen en el vídeo y nos tomamos unos margaritas todos juntos en om, amor y compaña. ¡Qué sacrificada vida llevamos las trabajadoras! Pero no me importa porque yo siempre quise ser bailarina balinesa. Chium. Un ecuatoriano viola sin querer a una nudista "Ramón D., de 22 años, ha sido detenido en Quito acusado de un delito de violación. En su defensa, el joven sólo ha podido alegar que lo hizo sin querer. Los hechos ocurrieron el pasado mes de septiembre en una playa nudista. Ramón explica que se acerco a una muchacha que, como él, tomaba tranquilamente el sol desnuda sobre la arena, con la sana intención de preguntarle la hora. Cuando la chica se inclinó sobre su bolso a buscar el reloj en el interior, Ramón sufrió una erección inmediata, tremendamente excitado por el magnífico cuerpo de la muchacha. Después de que la bella nudista le diera la hora, el chico se aprestó a marcharse con tan mala suerte que tropezó y, al caer sobre la joven, la penetró involuntariamente, segun alegó."http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=71878&temaid=1412960 Cuentos Cuando mi hija y mis sobrinas eran muy pequeñas, durante los veranos en el pueblo, me las llevaba a dormir la siesta conmigo. Siempre, siempre, tenía que contarles un cuento.Les conté la leyenda de Arturo, los caballeros de la Tabla Redonda y el Santo Grial. Claro está que los Caballeros de la Tabla Redonda juraban ser ser sinceros, leales, valientes, y ayudar a los débiles:sólo así Arturo los armaba caballeros. Por supuesto, cayeron las aventuras de Ulises y del Caballo de Troya. Y también cuentos tradicionales, aunque a veces transformábamos a Caperucita en verde y la convertíamos en una gamberra que le tenía al Lobo comida la moral. Inventamos también un personaje que ellas aún recuerdan muy bien: la Teja Misteriosa. No sé por qué era una Teja ni que tenía de misteriosa, pero primero daba miedo, después risa y luego terminaba todo bien, porque la teja se caía al suelo, se rompía y la tirábamos a la basura. El caso es que construimos toda una mitología. Recuerdo la asombrosa historia del Gigante Jopetones y la Reina de los Elfos, en la que salíamos como personajes los miembros de la familia, además de un árbol enorme, una escalera invisible que arrancaba de detrás de nuestra misma casa, unos caballos color violeta y un campo sembrado de hortalizas parlanchinas. No es extraño que luego, cuando menos se lo esperaba uno, alguna niña sentenciara con absoluta seriedad que "los pepinos están vivos" o "hay un dinosaurio en el patio" (esto último tras divisar una lagartija). O "al pan le gusta mucho comer gatos". Y es que las cosas son como son, pero también, a veces, son al revés. Por lo menos a la hora de la siesta. Es fantástico tener un país propio al que volver. Un país donde todo es posible y donde todo termina bien. Pez Experimento una sensación de felicidad cuando nado.Sobre todo, debajo del agua. La impresión de que me encuentro en el mundo verdadero, el que se perpetúa, el esencial: el que conecta con los sueños y con las sensaciones que aún no han recibido nombre. Lo de fuera es contingente. Pura apariencia que, en alguna de esas ocasiones en que saco la cabeza para respirar, habrá desaparecido. Allí no necesito pensar. Únicamente dejar que aflore lo que más me gusta ser: un animal. Instinto, movimiento, supervivencia, energía. ¿Realmente se puede ser más?. Existir, eso es todo. Sólo cuando comienza a invadirme el cansancio me doy cuenta de que pronto tendré que volver a la mezquindad idiota de ahí arriba, donde hay tantísima gente y tan pocas personas. Donde yo también soy más gente que persona, seguramente. Y es extraño, aunque contiene una curiosa lógica, que me sienta más humana cuando soy un pez. RubedoDe lo que te pesa, de lo que te duele, de lo que te impide volar. Y hay que cortarlo, dejar correr la sangre para que forme un riachuelo sobre el césped, porque el rojo se transformará en pepitas de oro cuando amanezca y los primeros rayos del sol se reflejen en el líquido oscuro. Tan oscuro como el fondo de mis pupilas y como el mar de Homero. Como si realmente fuera parte de ti, la criatura se aferrará a tu carne y mentirá en tu oído, jurando y perjurando que no volverá a hacerte daño... Tan hermosa, tan azul, tan soñada... Denodada y lastimera, intentará que sigas creyendo que te es imprescindible. No es verdad. Todo lo que no te alimenta es producto de deshecho. Tienes que eliminarla o te matará. O ella o tú. Rubedo es el sacrificio sobre el altar de piedra. El fondo del agua me ha dicho rubedo, como el tronco del árbol me dijo nigredo. Afilemos, hermanas, las hachas de sílex. Para la próxima luna llena y ni un día más. Así, en pretérito... Así, en pretérito pluscuamperfecto y futuro absolutovoy hablando del trozo de universo que yo era, de subcutáneas estrellas de sangre cazadas por el ángel de la anemia en el cielo arterial, diciendo leucocitos del alba y río de linfa, o bien de lo que quise: el ligero Mediterráneo, la prohibición de envejecer, la gavilla del sueño barbitúrico, y sobre todo, sobre todas las cosas, Mozart anfetamínico preámbulo de pájaros, Mozart en ala y aeropuerto, arco de violín príncipe o piloto: Mozart el Músico. (Blanca Andreu) Clima Mediterráneo Se viene dando, algunas de estas noches, un fenómeno meteorológico asombroso.En pleno centro de la celtibérica Meseta, en mitad del otoño (que es invierno, porque ya sabemos lo que hay: nueve meses de invierno y tres de infierno), partiendo del interior de determinado recinto secreto, se desencadena por momentos, en todo su cálido esplendor, el clima mediterráneo. Lo juro: lo he visto yo con estos mismos ojos que descubrieron afortunados, en su día, los colores de Van der Weyden y las pecas de tu espalda. En el páramo difuminado por la espesa niebla de contaminación, el espectáculo resulta todavía más deslumbrante, sobre todo anoche, cuando se materializó de pronto el patio con naranjos del Museo Frèderic Mares a sólo unos metros de nosotros, en las mismísimas, agrestes e indómitas fronteras de Valdemoro. Aparición repentina que festejamos, por cierto, entonando canciones guarrillas en valenciano del Norte, en milagroso mestizaje con rimas y poemas del Sur metropolitano de la capital del Imperio :"¿A qué fuiste a Parla?..."(ejem, usté qué cree); "Visite la Costa Marrón: Getafe, Leganés y Alcorcón". Y, para colmo, Sabina en la radio dice que si mis ojos de gata, miau. De gata miope, miau. Y esto..., bueno... bueno, esto no lo dice Sabina, mi lengua de gata, de gata que se fue a Parla, ja ja, digo miau. En fin, cuando entornábamos los ojos veíamos el Port Olimpic y las tortugas de piedra de Gaudí, todo con iluminación nocturna de gala, por supuesto. Pero también aquel azul, azul, azul de mañana, al fondo de la avenida de las altísimas palmeras. Eso y mucho más divisamos, pues, desde las orillas de ese leteo oscuro que chorrea, veloz de luces, hacia las profundidades de Al Andalus. Además, como luego cenamos en un chino y daban por la tele un partido de no sé quién de-no-sé-dónde contra no sé cuántos de las Chimbambas, pues prácticamente, oye, como que dimos la vuelta al mundo. De modo que no me extraña nada que esta mañana hayan aparecido, esparcidos en el asfalto de la Nacional IV, restos de la playa de Castelldefels, e incluso un almogávar despistado que preguntaba, en la gasolinera de Pinto, cuándo zarpaba la próxima nave a Venecia, porque él, entre tanta tierra, se marea el hombre una barbaridad. Y de este fenómeno de los climas doy fe, a poco más de una jornada de la luna llena de Noviembre, mes de las brujas y de las semillas durmientes bajo los hielos. Porque, como es sabido, yo nunca -¡pero nunca, nunca!- miento. Cacho de cancioncilla para esta luna llena de fin de semana "...volverás desde tu Infierno con el rabo entre los cuernos implorando una vez más pero para ese entonces yo estaré en millón de noches lejos de esta enorme ciudad lejos de ti. Si te vas, si te vas, si te marchas mi cielo se hará gris si te vas, si te vas, ya no tienes que venir por mí si te vas, si te vas, y me cambias por esa bruja, pedazo de cuero no vuelvas nunca más que no estaré aquí..." (la Shakira) Gris Una mañana entera -un verdadero calvario por motivos que sí hacen al caso pero que no saldrán nunca del secreto absoluto-de reunión en la Subdirección.La gente hacía dibujitos en los folios a hurtadillas. Yo he dibujado una cara de mujer. Una cara de mujer que ahora tengo aquí delante. No se parece a nadie. Es una cara que no tiene ni puta gana de reirse hoy. Una mujer que ayer lloró y que luego dejó pasar una noche en negro, con sus correspondientes pastillas y su posterior despertar sobresaltado esta madrugada, sabiendo que tendría que acudir a una reunión que sería un verdadero calvario (por motivos que sí hacen al caso, pero que no saldrán nunca del secreto absoluto). Una boca cerrada, sellada como si se le hubieran pegado los labios. Unas pupilas demasiado insondables para que ningún lector accidental de estas líneas pueda entender lo que ella piensa y siente: la derecha es inmensamente triste; la izquierda es fría y mira fijamente a un punto, un punto que es una decisión inapelable. En conjunto, las dos componen una mirada que es un enigma. Ella no piensa en la muerte; le resulta ocioso pensar en la vieja conocida. La muerte está paseando ahora por doquier, en todas partes, en todos los pliegues de las esquinas de su existencia laberíntica y plagada de obstáculos. Mientras escucha la música aquí, a mi lado, la mujer dibujada entre líneas azules que desvelan decretos y disposiciones adicionales, sabe que no está esperando absolutamente nada. Atrapada por la verdad de su existencia inmóvil, me ordena con la mirada que viva todo lo que ella no puede ni podrá vivir. Que recorra las veredas haciendo crujir las hojas secas con mis pies errantes camino a ninguna parte. Que me llene de respiraciones por todo mi adentro, y aliente hasta el último aliento, porque en algún iluminado recodo del futuro me están esperando el mar y el bosque que ella, tan desdichada, perdió antes de haber avistado siquiera sus colores. Calvario gris, noche oscura de ansiolíticos, lágrimas interminables, horas perdidas en la niebla... Un te quiero rotundo que es una perfecta piedra angular, mal que te pese: i don´t give a damn, i don´t give it up what you say about that. Veinticuatro largos en la piscina. Bendito sea el dolor de mi cuerpo. Bendito el silencio de las profundidades azules. Bendita el alma de papel de esa mujer dibujada entre decretos ley. Creo que voy a mudarme de bitácora. |
KiribatiDibujando corrientes marinas
TemasArchivos
EnlacesMuseos
Bitácoras
Antiguallas
DibujosOtros |